La falta de ánimo después del tratamiento

Bob Riter

Por muchos, los meses después de su tratamiento para cáncer son más difíciles que el mismo cáncer.

Durante el tratamiento, su “puesto” es el estar bajo tratamiento. Usted está ocupado con citas y usted ve a las mismas enfermeras y médicos casi cada semana. Al mismo tiempo, amistades le traen su comida, y miembros de su familia ayudan en varias formas para que usted pueda enfocarse en el “trabajar” de sentirse mejor.

Entonces, tiene su último tratamiento de terapia de radiación o su último tratamiento con quimioterapia. Recibe abrazos y un apretón de manos. Se espera que todo regresará de sopetón a normal.

Déjeme reventarle ese globo: Todo no regresa a lo normal al instante. Usted podrá preguntarse, “¿Es mi nuevo normal lo mismo que mi viejo normal?” Su cuerpo está cansado. Su cerebro está confundido. Está preocupado que el cáncer regresará. Y le hecha a menos a la seguridad de sus enfermeras y terapeutas.

Lo que lo hace especialmente difícil es que esos a su alrededor a veces esperan que usted brinque a como estaba antes del cáncer casi inmediatamente. Le ayudaron muchísimo durante tratamiento y ahora piensan que usted está curado. Esperan que trabaje tan duro y al mismo nivel que antes del cáncer. “Oye, chico, terminaste la quimioterapia el viernes pasado. Te necesitamos como jugador central contra los Jigantes este domingo.” (Bueno, quizás he creado una fantasía, pero, es mi columna, ¿no?

La falta de ánimo después de su tratamiento es tan común que trato prepararle a todos en anticipación. Al siguiente le ofrezco unas sugerencias:

Espere sentir con falta de ánimo después del tratamiento. En vez de ser un momento de celebración, a veces el último tratamiento inicia un periodo sin energía o ánimo. Si uno lo espera, no será tan difícil.

Dese cuenta que el restablecimiento de su salud no siga una línea fija. Un día se sentirá mejor pero peor el siguiente. Es normal.

Espere que el restablecimiento de su salud tome varios meses. Algunos dicen que la etapa del restablecimiento de la salud toma tanto tiempo que el tratamiento propio.

Espere que usted esté muy alerto a cada dolorcito y enseguida piense lo peor. Cada dolor de cabeza es signo de un tumor en el cerebro en vez de un dolor de cabeza normal. Cada tosecita es la metástesis en un pulmón en vez de un catarro. Estas preocupaciones son más pronunciadas antes de una visita de médico o análisis. Usted considera si su cuerpo le da cualquiera indicación de algo malo.

Dese cuenta que el cáncer seguirá siendo algo al centro de su vida por muchos meses. Es lo que se le ocurre al principio del día, al fin y durante el día entero. Pero esto se desminuye con tiempo. El segundo año después de tratamiento es más fácil que el primer.

Espere que su familia y amistades tengan menos tiempo para sentarse con usted y escuchar sus preocupaciones al ser alguien que vivir con cáncer. Ellos están intentos a regresar a lo normal lo más rápido posible. Pero es muy posible que usted quiera seguir pensando de lo que le ha pasado. Haciéndose parte de un grupo o hablando con un terapeuta puede ser especialmente ayudante durante esta etapa.

Pero más importante que nada, tenga paciencia con esos a su alrededor y especialmente con su mismo.


Este artículo fue publicado en inglés en, “The Ithaca Journal”, 8 de diciembre del 2008.
Traducido por Irma Almirall-Padamsee.